Revista RUTAS, año I, n.º 9, marzo 1965.
Perioricidad: quincenal.
Tirada: 250 ejemplares.
Domicilio: Avda. Escuelas, 15.
Origen: archivo personal de Eugenio Figueroa Román.
Texto de la página 8. Transcripción revisada. Artículo del José Bizcarreta Ursay, practicante de El Pozo, también conocido como Pepe el Vasco, sobre el sistema sanitario franquista de beneficencia o semibeneficencia y lo deficiente y gravoso que era para los ciudadanos. Una crítica que demandaba ya una sanidad pública de calidad y gratuita para los madrileños y los españoles.
¿QUÉ ES LA BENEFICENCIA?
Creo que esta pregunta se hace en todos los centros adonde acuden todos los más necesitados de ella y que por desgracia no reciben respuestas al significado de la misma. Yo quiero ayudarlos un poco a todos ellos y analizar si realmente existe en España la Beneficencia. / Entre los años 55 y 56, fue inaugurado en Madrid uno de los mayores edificios, con catorce plantas, con el nombre de Gran Hospital de la Beneficencia del Estado [Gran Hospital de la Beneficencia General del Estado, 3 de noviembre de 1955; actual Hospital de La Princesa], con capacidad para unos mil doscientos enfermos, dependiente del Ministerio de la Gobernación. En él se encontraban las mejores eminencias de la Medicina y de la Cirugía. Todos los enfermos, excepto un pequeño grupo de distinguidos, de cuartos individuales, solamente tenían que tener el ingreso de uno de los médicos del Centro y, si en la sala quedaba alguna cama libre, se le hacía el ingreso sin más requisitos. Esto fue la Beneficencia. / En el año 59, como el Ministerio no tenía fondos, se crea la Semibeneficencia, que quiere decir «50 pesetas diarias» primero y «60 pesetas» después, porque se daba mejor de comer, que tendrían que pagar todos los que no tuviesen el Certificado de Beneficencia. En el mes de febrero del 60, comienza a llevarse a cabo esta nueva disposición ministerial. Para ello, fueron dados de alta todos los enfermos de larga enfermedad. Uno de ellos fue llevado al Hospital Provincial [actual MNCA Reina Sofía] y en la misma semana salió a la calle dado de alta y se pasó durante tres días y noches en la puerta del Gran Hospital de la Beneficencia sin que le ingresaran, hasta que le dio una embolia y lo llevaron a Urgencias, donde falleció. Este caso fue visto por mí, mas ¿cuántos más hubo? ¡No lo sé! / Una persona que tenga una beca de 1000 pesetas, por ejemplo, no tiene derecho al Certificado de la Beneficencia, ya que una de las cosas que se exigen para tener derecho al mismo es el de no recibir ayuda de ninguna clase, ni tener propiedades. Si la chabola es de uno mismo legalmente, no tiene derecho al certificado. Todo enfermo que no tenga los papeles en regla tendrá que pagar una cuota de 60 pesetas diarias, haciéndolas efectivas al ingresar 2000 pesetas. Si la beca es de mil pesetas, todavía quedará empeñado en otras 1000 pesetas. / En dicho hospital no se recibe a todos los que tengan el Certificado de Beneficencia, no, sino que está marcado un tope de enfermos benéficos y, una vez cubierto el cupo, no se puede admitir a ninguno, y, en caso que requiera urgencia, tendrá que hacerlo como Semibeneficencia, pagando las 60 pesetas diarias. Este caso lo tenemos en el barrio con la familia Valero, que tiene que ingresar a la niña por orden del médico y no pueden hacerlo porque el cupo está cubierto desde Navidad y no se puede admitir a ninguno. / En el año 56, una persona enferma del pecho tenía que pagar 10 pesetas diarias si quería que la ingresaran en el Sanatorio del Patronato (Beneficencia), antes que los que no pagaban nada, ya que primeramente se decía que estaban ocupadas las camas y el enfermo tenía que estar hasta seis meses esperando que lo avisaran. En caso que se comprometiera a pagar esas 10 pesetas, a los pocos días venía el ingreso. / Existía un aviso de que todos los españoles que se encontraran con necesidad de un reconocimiento se pasaran por los dispensarios antituberculosos para efectuarlo. El precio de la primera visita era de 100 pesetas, y 50 pesetas a partir de la segunda. Eso era la Beneficencia. / Hasta hace unos dos años, las consultas del Gran Hospital de la Beneficencia del Estado solían ser para todo el público gratis, ahora se tiene que pagar al coger el número de la consulta la cantidad de 25 pesetas y 15 pesetas cuando sea por segunda vez, además de los análisis, radiografía, etc. De todo este dinero, no recibe ni 5 céntimos el cuerpo facultativo, ni ninguno de los empleados del centro. / Al final de todo esto, sigo preguntando: ¿Existe la Beneficencia? ¿QUÉ ES LA BENEFICENCIA? Espero poderles contestar más adelante.

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