4 en la calle, en Rutas 5

Revista RUTAS, año I, n.º 5, 30-11-1964.

Perioricidad: quincenal. 

Tirada: 200 ejemplares. 

Domicilio: Avda. Escuelas, 15.

Comité de redacción: Francisco Figueras Sola, Antonio Gámez Aranda, Angelita Guerrero, Silvestre López Garcés, Julián Mellen, Luis Salas Galán.

Origen: archivo personal de Amparo Figueroa Saavedra.


Texto de la página 2-3. Transcripción revisada. Contiene entrevista al alcalde extraoficial del Pozo del Tío Raimundo, el señor Horacio González Gómez, primer alcalde democrático durante la dictadura.

4 EN LA CALLE, de la Redacción.

Como nueva sección, ofrecemos a nuestros lectores las primicias de entrevistas con personajes relevantes de la política, el cine, el teatro, la vida en general. Queremos comenzar por nuestro fuero interno, es decir, entrevistando a las personas más allegadas a nuestro círculo. Y, para eso, ¿qué mejor que entrevistar y saludar a nuestro alcalde? / Gentilmente se ha ofrecido el Sr. Horacio a contestar a nuestras preguntas y saludar al mismo tiempo a este su tan querido barrio. / Le tenemos delante de nosotros, con su simpática boina, su menudo y vivaracho cuerpecito y su no menos locuaz don de palabra. / Nos ofrece tabaco (antes de que nosotros nos diésemos cuenta de ese detalle). Su inmejorable tabaco, como él dice, sus Celtas largos que, francamente, alguno de los que formamos este cuerpo de Redacción no somos capaces de aguantar los tres seguidos que se fumó. / —¿Sr. Horacio, usted que ya conoce el fin de esta su revista, le importaría contestar algunas preguntas que creemos interesantes? / —Veréis vusotros. Yo estoy aquí para hacé too lo que me pida el barrio. Y si to lo que yo sus diga le pué interesar, pues por mí que no quede. / (Este es el Sr. Horacio, un hombre apegado a sus antiguas costumbres y a su pintoresco lenguaje que creemos es conocido de todos vosotros). / —¿Es usted realmente el alcalde como simpáticamente le llamamos en El Pozo? / —Veréis, y me viene mu bien que me hagáis esta pregunta. Yo no soy el alcalde. Eso se lo inventó el padre Llanos y los demás sacerdotes de la Capilla que empezaron llamándome así. Pero aprovecho para dejar claro que no me gusta que la gente me llame alcalde. Eso es algo que no me guasta, y quisiera que la gente dejara de llamarme así. Mirad, yo, cuando hago declaraciones a los periodistas de Madrid, siempre digo esto, pero no me hacen caso. Vusotros no pongáis naa de eso de alcalde porque me enfado. / (Desoyendo los ruegos del Sr. Horacio, insertamos esa pregunta que es interesante). Sigue el diálogo entre él y nosotros. Sigue igual que al principio, es decir, llevando él la dirección de esta interviú. Como hombre acostumbrado a estos menesteres, como persona muy vivida, pues en realidad el Sr. Horacio tiene ya cumplidas sus 59 primaveras, y se conserva igual que al principio de su llegada a El Pozo, hace nada más y nada menos que 18 años [1946]. / —Sr. Horacio, ¿qué era El Pozo cuando usted vino a él? / —Pues, El Pozo no era naa porque solo estábamos tres familias. Yo vine aquí porque me lo dijo un paisano mío. / —Sr. Horacio, ya que usted nos ha recalcado tantas veces que no es el alcalde, ¿quiere decirnos que puesto ocupa usted en la marcha de El Pozo? / —Yo soy el Mayordomo de la Capilla. Ese es mi cargo en El Pozo. Y yo hago, pues, lo que me manda el padre Llanos. Yo soy un empleao como todos vusotros. Y después del padre Llanos, yo soy el que manda en la Capilla. / —Quiere usted explicarnos la marcha de Ayuda Fraterna que se encuentra a su cargo? / —Sí, me se ha olvidao decirlo. Soy el director de Ayuda Fraterna. Bueno, mejor dicho, yo soy el admnistrador. Yo doy a la gente lo que los sacerdotes y los señores de Madrid me dan para que reparta entre los necesitados. Y, como sus decía, Ayuda Fraterna funciona, pues a los que más necesitan de El Pozo, pues, me lo cuentan a mí, y yo, según la necesidad que tiene, les trato de ayudar. Y así es como funciona. Y también soy el presidente del Comité de Festejos. Si vosotros queréis podremos poner argunos anuncios en vuestra revista cuando lleguen las fiestas, porque, como ya sabéis, yo pido a los del barrio que me ayuden a hacer las fiestas. / 

—Naturalmente, Sr. Horacio, cuente usted con todo nuestro apoyo y el de la revista. Y sigamos con esta pequeña interviú que se está haciendo muy interesante. Usted que ha vivido en él desde su fundación, ¿cómo encuentra la marcha del mismo? / —El Pozo ha crecido poco a poco, es decir, que todos vosotros habéis venido poco a poco. No de un golpe. Luego, pues El Pozo está muy bien: tiene a la Academia Peñafort, que es lo mejor que tiene El Pozo y que todavía puede llegar a ser algo mucho mejor. Luego tiene la Vanguardia, que lleva, eso sí, mucho tiempo. Que vemos que El Pozo está bien, aunque algunas cosas tienen sus fallos, pero son sin querer. / — Otra pregunta, un tanto indiscreta. Sr. Horacio, ya que usted anda por todas partes y siempre está al pie del cañón, ¿podría decirnos cuál es su sueldo y quién le paga? / —A mí no me importa decir cuánto gano. Yo gano 3300 pesetas al mes. Eso es el sueldo de un mayordomo. A mí me paga, como a todos los que están en la Capilla, el padre Llanos. Yo tengo, como todos, mis pagas y doy de montepío ocho duros al cartero todos los meses. / Otra cosa que no entiendo es por qué El Pozo tiene esa mala fama, porque desde que yo estoy aquí no ha pasado nada; nadie se ha matado, aquí no se arman jaleos, no sé... Si aquí se matara alguno, se diría: hombre, El Pozo..., pero aquí no ha pasado nada desde que yo llevo. / —Y esto es todo amigos; esto es lo que ha dicho para RUTAS don Horacio González Gómez, natural de Martos, conocido en El Pozo por el Alcalde. Un hombre sencillo como el barrio que representa. Un hombre que ha dado parte de su vida al silencioso servicio. A la ayuda al vecino. Un hombre que ha dado todo lo que tiene a su barrio. A El Pozo. Un típico tópico de nuestro barrio, sencillez, humildad y un gran corazón. / —Gracias, señor Horacio, por estos minutos que ha dado usted a RUTAS. Gracias por la labor que ha realizado en nuestro barrio. / La Redacción.


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