Manifiesto del PS, 1982

Hoja (folio) manifiesto del Partido Socialista, Madrid, 15 de marzo de 1982.

Autor: Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista (PS), firmado por Miguel Peydró (presidente) y Modesto Seara (secretario general). Texto dirigido a los pueblos de España.

El PS surge de una escisión del PSOE, acaecida en 1972: PSOE (histórico), que concurrió en las elecciones de 1979. En 1981 adoptó el nombre de Partido Socialista (PS) para presentare a las elecciones de 1982. Daría lugar luego al PASOC. 

Origen: archivo personal de Eugenio Figueroa Román.


Texto revisado: Manifiesto del Partido Socialista (PS) A los pueblos de España / Con el inicio del año 1982, el Partido Socialista (PS) se dirige al pueblo español para dar la obligada explicación ante un país desorientado por la frivolidad que se ha apoderado de la clase política española. / El Partido Socialista no es el capricho de un puñado de españoles, ni nace ahora. Es un partido que agrupa a muchos socialistas que llevan militando en el socialismo más de medio siglo y al que se han unido nuevas generaciones que creen en el mensaje de las enseñanzas del fundador del socialismo español, Pablo Iglesias. / El Partido Socialista no es un partido nuevo. La tradición nos pertenece porque este partido es el que ha estado ofreciendo hasta ahora el ejemplo del socialismo histórico. Hasta la sentencia del mes de octubre pasado, pronunciada por el Tribunal Supremo, que nos ha privado de ese derecho, nuestro partido se ha denominado Partido Socialista Obrero Español (Sector Histórico). / Con esa resolución culmina un largo camino de lucha por el mantenimiento de la denominación que nos pertenecía y que empezó a sernos arrebatada desde que una partida de pseudosocialistas, invocando un falso número de afiliados, asumió en el congreso escionista de 1972 una representación que solo corresponde a los verdaderos socialistas. / En una sentencia anterior, la Audiencia Nacional había reconocido nuestro derecho al nombre de Partido Socialista Obrero Español (Histórico), pero la decisión del Tribunal Supremo nos ha privado de él. Lo lamentamos; pero el nombre no es la esencia de un partido, que reside de modo principal en sus principios y en los hombres que lo representan. Nuestra organización permanece la misma; siempre en expansión porque cada vez hay más socialistas convencidos de que la historia es nuestra y de que las ricas tradiciones de honestidad, fraternidad socialista y servicio a los pueblos de España forman parte de nuestro patrimonio. / Así, el Partido Socialista, con su organización establecida en toda España, constituye el único depositario de la tradición socialista; pero también mucho más que eso, pues él incorpora las esperanzas de un futuro socialista para los pueblos de España. / El futuro es nuestro porque el único futuro está en el socialismo democrático, y no hay otro más que el nuestro. Somos un partido porque hemos respetado siempre las reglas de una estricta democracia interna, que da el sentido de participación a todos los miembros, que se consideran y son iguales, independientemente del lugar que temporalmente tengan dentro de la estructura partidaria. Somos socialistas porque ni hemos renunciado ni renunciaremos nunca al programa socialista, que nos explica y nos justifica. / Siendo un partido democrático, no podemos ser un partido dogmático, y las posiciones programáticas se deciden en los congresos, se interpretan en los comités federales y se aplican por la Comisión Ejecutiva Federal y a todos los niveles del partido, dentro del cual caben todos los socialistas que tengan una mínima coincidencia en el programa y en el empeño por construir una sociedad más justa y más eficiente. Con nosotros, pueden encontrarse desde los obreros y campesinos, los trabajadores intelectuales y las profesiones liberales hasta los pequeños y medianos empresarios que crean que el futuro sólo puede ser asegurado con una transformación social que, al eliminar la injusticia, acabe con la lucha de clases. Nosotros no propugnamos la lucha de clases, sino que llamamos la atención sobre el hecho de que la lucha de clases existe debido a la explotación, y no creemos que sea cerrando los ojos a la realidad como pueden resolverse los problemas. Por eso, propugnamos las transformaciones económicas y sociales que sirvan de base para una convivencia en la justicia, la única que pueda garantizar la paz social necesaria para construir una España y un mundo mejor. / Es imposible definirse como socialista y no aceptar, en mayor o menor medida, las enseñanzas del marxismo, pero nuestro propósito esencial no es el de crear un cuerpo dogmático de creencias, sino el de construir un esquema de transformación social, adecuado al período histórico que nos ha tocado vivir. Deseamos ofrecer la imagen de un socialismo moderno, que incorpore una voluntad política de conquista del poder en el respeto, anterior y posterior al acceso al poder, de todas las expresiones políticas distintas a la nuestra, pues si el propósito de construir la sociedad socialista es irrenunciable para nosotros, también lo es la decisión de aplicarlo con el respeto más estricto a la democracia, dentro y fuera del partido, y a la libertad de los demás, que también garantizará la nuestra. La democracia presupone la aceptación del hecho de que la articulación de opiniones contrarias a la nuestra significará la existencia de otros partidos, que solo pueden funcionar si se acepta sin reservas el pluralismo político. / Tenemos de la vida política una concepción democrática, que creemos que debe extenderse a todo el pueblo para crear una cultura democrática que lleve a la democracia participativa, penetrando en todos los estratos de la sociedad civil y que no quede reducida a los proceso políticos. / Cuando la vida política española ha llegado a esta situación de frivolidad en las luchas personales por el poder, de corrupción por los que enarbolan la bandera de la honestidad, de ineficacia por los que deben ofrecer soluciones a las necesidades crecientes del país, de cobardía colectiva ante las amenazas de los que quieren socavar los cimientos del sistema democrático, se hace evidente la urgencia de crear un instrumento de participación y acción política transformadora de toda la vida española. El Partido Socialista se yergue como alternativa política válida al aunar, con su respeto de las tradiciones de que es heredero, las promesas de la nueva sociedad en la que sueñan tanto los veteranos militantes como los jóvenes que afluyen a este partido que es símbolo de esperanza. / A los que sientan sinceramente el socialismo, les abrimos las puertas de par en par para que se unan a nosotros en la lucha cotidiana por el socialismo democrático. A los demás les pedimos su ayuda y les ofrecemos nuestra dedicación en la tarea común de hacer de España un país mejor, más justo, más democrático y más próspero; un país que sea verdaderamente de todos los españoles. / Madrid, 15 de marzo de 1982. / Por la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista: Miguel Peydro, Presidente. Modesto Seara, Secretario General.

Reverso en blanco.



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