Revista RUTAS, año I, n.º 9, marzo 1965.
Perioricidad: quincenal.
Tirada: 250 ejemplares.
Domicilio: Avda. Escuelas, 15.
Origen: archivo personal de Eugenio Figueroa Román.
Texto de la página 5. Transcripción revisada. Artículo sobre la nueva ola de Jesús Ramé, en el que se achaca la adhesión juvenil a dicha moda a su autosuficiencia económica gracias al ingreso laboral de los niños de 12 a 14 años.
JESÚS RAMÉ PRESENTA LA NUEVA OLA
¿Os habéis parado a pensar lo que esto significa? / No creo que hayáis caído en la terrible equivocación de que pertenecer a la «nueva ola» es vestir pantalones acampanados, camisa rosa, un lazo por corbata y ser entusiasta de los ritmos modernos. / El vestuario es lógico que se cambie en cierto modo sin llegar a lo ridículo y, mucho menos, a lo afeminado. / La culpa de esto bien se le puede atribuir en parte a la generación anterior, o sea, a los mayores que se escandalizan, se echan las manos a la cabeza, pero no hacen nada por evitarlo. / Los actos de gamberrismo también se pueden achacar a la existencia de niños entre los 12 y 14 años trabajando, y que por esa circunstancia entran en un ambiente inadecuado y, debido a su escasa edad y faltos de preparación, tanto oral como social, caen en un abismo del que algunos no consiguen ascender; caen en la confusión y miran a la realidad del modo que lo han aprendido. / En cambio, la nueva ola es como decir nueva generación con frases modernas. Y debíamos procurar los que pertenecemos a ella superarla cultural y socialmente, como la anterior lo haría con la suya. / El futuro depende de nosotros y un día estarán en nuestras manos todas las responsabilidades; no solo las del barrio, sino también las de nuestra patria. / Todo pueblo o nación está sostenido por unas columnas invisibles que son los diversos estamentos sociales, que fueron los primeros síntomas que nacieron en los hombres, creando el respeto y amor de los unos a los otros. / Si nosotros los jóvenes creáramos para mañana una sociedad fuerte y hermosa a la vez, consiguiendo el respeto de todos sobre todos, porque la Tierra es de todos y de todos son sus frutos, las generaciones que vengan después nos recordarían con cariño, agradeciéndonos la herencia que les dejásemos. De nosotros depende que esto sea una realidad. / Para esto hace falta un tesón y voluntad extraordinaria y lo bueno es muy difícil pero no imposible. Si cada uno intenta superarse en todos los campos, tanto en el moral y social como en el cultural, sin darse cuenta habrá ayudado a toda una generación y por seguro que recibirá su pago, aunque solo sea en saber que se ha vivido para algo. / ¿Por qué no podría ser nuestra generación la destructora de ese monstruo amenazador que se cierne sobre la humanidad que es el hambre? / En espera de vuestra compresión, siempre a vuestro servicio, / Jesús Ramé.

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